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Desarrollo sostenible

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  • El 22/01/2018

El siguiente artículo aparece en el Anexo del Plan Director de Innoación Social para el Empleo del programa Sevilla Ciudad con Inteligencia Social y Emocional del Ayuntamiento de Sevilla, al que se puede acceder a través del siguiente enlace (pincha aquí).

 

El desarrollo sostenible surge como un nuevo paradigma propuesto para sumplantar el viejo modelo desarrollista basado en parámetros meramente económicos que no considera la sostenibilidad de los procesos económicos, ambientales y sociales y que, por tanto, ha conducido a un crecimiento asimétrico injusto y destructor de la base natural indispensable para el bienestar humano a largo plazo.

El desarrollo sostenible fue definido como "aquel que satisface las necesidades de la presente  generación sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones" (Nuestro Futuro Común, 1988). Esto implica la equidad intergeneracional, la equidad entre géneros y el respeto a la diversidad cultural porque, para no comprometer la satisfacción de necesidades de la población futura, el proceso de desarrollo tiene que enmarcarse en los principios de la sostenibilidad.

La sostenibilidad es un principio organizador de la sociedad porque implica que los procesos económico-productivos, que dependen de los recursos naturales, puedan mantenerse en el tiempo sin colapsar o experimentar un rápido deterioro. Consiste en una visión a futuro que exige prevenir las consecuencias de las decisiones del presente. Implica pensar en los impactos de los procesos productivos y de los estilos de vida adoptados o a adoptar, a mediano y largo plazo. Busca el bienestar humano y mejorar la calidad de vida de la gente, sin destruir la base biosofísica y los sistemas vitales de los que dependen las sociedades.

El desarrollo sostenible se origina en las filosofías ecologistas y en una visión holística de la sociedad, la cultura y la naturaleza, que analiza las interdependencias e interconexiones de estos factores que no se pueden considerar aisladamente porque se condicionan y dependen mutuamente. Es decir, que de acuerdo a esta visión no exosten las clásicas separaciones reduccionistas disciplinarias, sino que como método de análisis basado en la ecología nos permite descifrar las interrelaciones entre os diferentes niveles de los procesos sociales, económicos, ambientales y culturales dentro de la red de conexiones de causalidad.

Para hablar de la sostenibilidad del desarrollo, es necesario partir de las leyes de la ecología desarrolladas por Barry Commoner (1972) que afirma que la naturaleza es más sabia que los seres humanos, todo está interconectado a todo, todo va a parar a algún lugar y que no existe nada gratuito en la naturaleza, que junto con los nuevos aportes que nos llevarían a la definición de los principios de sostenibilidad.

El principio precautorio

Si reconocemos que la naturaleza es más sabia que los seres humanos, deberíamos actuar con precaución y cautela cuando no disponemos de los suficientes conocimientos sobre los efectos que pueden ocasionar en el ambiente ciertas tecnologías y compuestos químicos que podrían poner en riesgo a los seres humanos o a las otras especies. La aplicación indiscriminada de la ciencia y la tecnología ha conducido a excesos, entre ellos, las armas nucleares, los gases venenosos, las armas biológicas y daños a la salud ambiental y humana. O gases aparentemente inocuos como los freones que ahora están destruyendo la capa de ozono. El principio precautorio busca prevenir la no utilización de tecnologías de probable alto impacto negativo como puede ser la tecnología terminator o los organismos transgenéricos que encierran el peligro de la contaminación biológica.

El principio deinterdependencia e interconexión

Deriva de la premisa de que todo está conectado a todo, es decir, que ni en la naturaleza ni en la sociedad hay fenómenos que operan de forma aislada o independiente. El ser humano no es más que un hilo en el tejido de la vida y el daño a una parte del tejido puede afectar a la totalidad del mismo. Dependemos de los sistemas sustentadores de vida y todas las formas de vida tienen valor ya que prestan servicios ambientales incluyendo a las bacterias. El evitar la extinción de las especies debería ser un imperativo del desarrollo sostenible ya que sin las otras especies nuestra existencia no es posible, dependemos, por ejemplo, del fitoplacton marino que produce más oxígeno que los bosques.

La interdependencia se da a todos los niveles, las naciones dependen unas de otras y los seres humanos de la misma manera; en consecuencia, el considerar estas interconexiones nos lleva, por ejemplo, a una planificación de la economía que prevé los posibles daños a los ecosistemas o a los servicios ambientales (por ejemplo, producción de oxígeno, reciclado de las aguas).

El principio de eficiencia y mesura

Deriva de la premisa de que en la naturaleza no hay nada gratuito. Todo lo que aparentemente nos provee la naturaleza de forma gratuita como el oxígeno, significa millones de años de evolución, su destrucción implica grandes pérdidas a veces irreversibles. Si cortamos los bosques a un ritmo más rápido de su capacidad de regeneración natural, perderemos el recurso. Por ello, no se puede consumir los recursos renovables a un ritmo mayor de la capacidad de reemplazarlos en la naturaleza, o realizar actividades que provoquen el colapso sea de los sistemas de vida, de los ciclos naturales o del clima.

En consecuencia, deberíamos utilizar la naturaleza de forma eficiente y mesurada de tal forma que no se produzca escasez o pérdida. La sobre pesca, que ha ocasionado el colapso de industrias pesqueras en muchas partes del mundo, es un claro ejemplo de insostenibilidad. Este principio implica basarse en la norma de reducir, reutilizar y reciclar.

El principio de integralidad

Proviene de la premisa de que todo va a parar a algún lugar. Muchos de los productos de alto consumo en las sociedades industriales no son reciclables, o persisten por cientos de años  en la naturaleza, como los plásticos y compuestos químicos que no sólo se acumulan en los vertederos de basura, sino que llegan a las aguas, los suelos, el aire y se acumulan en los tejidos de las personas y de otros seres vivos con efectos nocivos para la salud.  Esto significa que debemos considerar a dónde irán a parar los desechos industriales y otros productos que no son reciclables, así como el efecto de las emisiones de gases de invernadero, o los agroquímicos. El uso integral de los recursos significa prever sus impactos en todo el proceso productivo.

El principio de equilibrio

La naturaleza se encuentra en permanente cambio y recomponiendo equilibrios dinámicos, pero cuando un elemento se pierde o disminuye mucho, puede ocurrir una ruptura que impida recomponer el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, producir su colapso. Por eso este principio significa que el uso humano de un recurso no debería rebasar un umbral crítico y el impacto humano no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas.

En los sistemas sociales, el principio del equilibrio se basa en la equidad porque las sociedades que acumulan injusticias y asimetrías, carecen de bases suficientes para recomponer equilibrios y terminan en explosiones sociales, violencia y guerras. Los desequilibrios a todo nivel provocan conflictos que si no pueden resolverse terminan en la disgregación social, o en violentar rupturas. La equidad implica también la redistribución de recursos porque la falta de acceso a los mismos conduce a la insostenibilidad social. Es por ello que los Estados deberían asegurar una distribución justa a fin de que todos tengan lo suficiente para llevar una existencia digna y desarrollar su potencial humano.

Por otra parte, es necesario también incluir la sostenibilidad cultural, porque así como la biodiversidad es de gran importancia para el mantenimiento de los sistemas sustentadores de vida, la diversidad cultural  lo es para las sociedades humanas. Las culturas son el resultado de un largo proceso de adaptación al medio ambiente y han dado origen a diversas estrategias de uso de los recursos que han sido mantenidas y conservadas particularmente por los pueblos indígenas. Estas son una contribución a métodos de uso sostenible y además enriquece el acervo humano.

La aplicación de estos principios lleva a concluir que es necesario el cambio de los acutales sistemas de producción, consumo y distribución de los recursos que no se ajustan a la sostenibilidad. Los sistemas de producción deberían planificarse en base a la previsión de todo su ciclo, es decir, no sólo desde la fase estractiva a la productiva y de consumo, sino hasta la disposición del producto al fin de su vida útil.

La implementación del desarrollo sostenible debe ser sujeta a verificación y medible en base a indicadores de cambio en el tiempo que nos permitan saber si la calidad ambiental y de vida de la población ha mejorado o no.