Ciudadanía

Usuario avanzado y ciudadano avanzado

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  • El 05/03/2018

El siguiente artículo aparece en el Anexo del Plan Director de Innoación Social para el Empleo del programa Sevilla Ciudad con Inteligencia Social y Emocional del Ayuntamiento de Sevilla, al que se puede acceder a través del siguiente enlace (pincha aquí).

 

Por usuario avanzado o power user se conoce el ámbito de la informática al usuario final de una aplicación con un conocimiento considerablemente mayor que el usuario final común, aunque no sea capaz de realizar tareas no orientadas a la aplicación como programar, y quizá no sea capaz de administrar sistemas. En el ámbito de programas de gestión como SAP, esta denominación se refiere a un usuario que no es programador pero que es experto en un proceso. El término superusuario en este ámbito se aplica al usuario que es experto en un módulo o proceso del sistema.

Eric von Hippel señaló que una importante fuente de innovaciones son los propios usuarios, que intentan solucionar los problemas con los que se encuentran habitualmente.

Los usuarios más sofisticados tienen necesidades avanzadas que suelen forzar las prestaciones de los productos existentes, normalmente insuficientes para ellos. Dado que representan un volumen pequeño de usuarios, con frecuencia no suponen un tamaño  de mercado suficiente para  que las empresas les sea rentable desarrollar soluciones a sus problemas. Si a la necesidad de resolver sus problemas unimos que los usuarios sofisticados suelen disponer de buenos conocimientos técnicos, veremos que en estos usuarios concurren dos elementos importantes: incentivos y capacidad.

El sistema operativo Linux, las bicicletas de montaña, el sistema de fotografía Polaroid o el ordenador personal Apple I son algunas de las innovaciones generadas por los usuarios, aunque los autores de estas dos últimas crearon empresas para explotar sus invenciones.

El caso de las bicicletas de montaña es un caso paradigmático. La popularización del ciclismo por caminos de montaña en la California de los años setenta llevó a que los usuarios trataran de corregir  las deficiencias de las bicicletas del momento. Así pues, reforzaron y alteraron la geometría del cuadro, mejorando tanto la suspensión como el frenado y modificaron la transmisión.

Posteriormente, los fabricantes comenzaron a fabricar versiones comerciales de estos modelos que los usuarios hacían para ellos mismos. En la actualidad, y pese a una que ya han elaborado prototipos y productos para solucionarse estos problemas. Y es que los usuarios pioneros no solo son usuarios avanzados y expertos sino que muchos de ellos tienen una gran habilidad técnica.

No todos los usuarios con necesidades avanzadas o que desarrollan sus propios productos son usuarios pioneros, si no vaticinan una tendencia del mercado, solo serán usuarios pero sin atractivo para que se produzcan comercialmente productos adaptados a ellos. De igual manera, una solución ideada por un usuario pionero no tiene por qué ser válida si no resulta interesante para el resto de los clientes.

Los usuarios pioneros frecuentemente son los que se denominan usuarios innovadores o primeros adoptadores en el modelo de difusión de la innovación de Everett Rogers. Pero en ocasiones se avanza incluso a la existencia del producto y, por tanto, a la aparición del mercado definido como tal.

Es posible que los usuarios con las necesidades más sofisticadas se encuentren fuera del propio sector, en otras industrias con productos mucho más avanzados y exigentes, pero que se encuentren con el mismo problema en versiones más extremas y críticas.

Cuando la industria del automóvil quiso desarrollar unos frenos más seguros que no tuviesen los problemas de deslizamiento durante la frenada, se inspiraron en la industria aeronáutica, que se enfrentaba a este problema en una forma mucho más drástica que durante el aterrizaje de los aviones. Las soluciones que ya habían creado sirvieron de ayuda para el desarrollo de los frenos ABS. La industria aeronáutica no tenía las mismas restricciones de costes de desarrollo que la automovilística y, para esta, era una prestación de seguridad crítica.

El trabajo de los usuarios pioneros puede exigir que el enfoque que inicialmente se quería imprimir a un proyecto de desarrollo cambie drásticamente al percibir el problema de una forma totalmente nueva.

El proceso para investigar los clientes pioneros es el siguiente: Identificar el mercado objetivo. Determinar las necesidades clave de los clientes, sus tendencias y las del mercado.

Ciudadanía y derechos de ciuadadanía

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  • El 26/02/2018

El siguiente artículo aparece en el Anexo del Plan Director de Innoación Social para el Empleo del programa Sevilla Ciudad con Inteligencia Social y Emocional del Ayuntamiento de Sevilla, al que se puede acceder a través del siguiente enlace (pincha aquí).

Ciudadanía significa el conjunto de derechos y deberes por los cuales el ciudadano, el individuo está sujeto en su relación con la sociedad en la que vive. El término ciudadanía proviene del latín “civitas”, que significa ciudad. Por tanto, ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.

Este concepto de ciudadanía está ligado al Derecho, sobre todo en lo que se refiere a los derechos políticos, sin los cuales el individuo no puede intervenir en los asuntos del Estado, y que permite la participación directa o indirecta del individuo en el gobierno y en la consecuente administración a través del voto directo para elegir o para competir por cargos públicos de forma indirecta. La ciudadanía implica derechos y deberes que deben ser cumplidos por el ciudadano, sabiendo que aquellos serán responsables por la vivencia del individuo en la sociedad.

Uno de los requisitos de la ciudadanía es la nacionalidad, para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos. Pero también existen personas que, a pesar de ser nacionales de un Estado, no tienen los derechos políticos, porque pueden haber sido revocados o denegados, por ejemplo, los presidiarios no tienen derecho a votar, que es un derecho obligatorio para los mayores de 18 años.

Tradicionalmente e históricamente, la mujer, al igual que los niños o los sirvientes, no tenía ningún tipo de ciudadanía. No es hasta el primer cuarto del siglo XX cuando se empiezan a reconocer los derechos de las mujeres en el ámbito político, como el sufragio femenino, y cuando la mujer adquiere una situación de ciudadanía de pleno derecho en la mayoría de países.

La ciudadanía exige al individuo como un habitante de la ciudad, como dice la raíz de la palabra, que cumpla sus deberes, y como un individuo de acción pueda llevar a cabo tareas para su bien y también para el desarrollo de la comunidad en la que vive, ya que los problemas de la ciudadanía deberían ser una preocupación para todos los ciudadanos.

La ciudadanía se ejerce por las personas, los grupos y las instituciones que, a través de la capacitación, es decir, a través del poder que tienen para realizar las tareas sin necesidad de autorización o permiso de alguien, realizan las acciones que causan cambios que conducen a evolucionar y fortalecerse, participando en comunidades, en políticas sociales y activamente en ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) a través del voluntariado, donde se realizan acciones de solidaridad para el bien de la población excluida de las condiciones de ciudadanía. Estas últimas organizaciones complementan la labor del Estado, realizando acciones donde este no consigue llegar.

En este sentido, la noción de ciudadanía incluye a partir del siglo XVIII un conjunto de derechos civiles, a los que se suman progresivamente los derechos políticos en el siglo XIX y los derechos sociales durante el siglo XX, asumiendo las siguientes características:

  • Los derechos civiles, compuesto por los derechos esenciales para la libertad individual, como la libertad de expresión, de pensamiento y la libertad religiosa, el derecho a la propiedad privada y el derecho a la justicia.
  • Los derechos políticos, como derechos colectivos vinculados a la ciudadanía civil y se refieren al derecho a participar en el ejercicio del poder político, como votar, ser representado o participar directamente del sistema.
  • Los derechos sociales, más extensos y flexibles que los anteriores, se definen dentro de un rango que incluye desde el derecho al bienestar y la seguridad económica, hasta el derecho a compartir dentro de la comunidad la herencia social y vivir de acuerdo a criterios estandarizados aceptables para cada sociedad.

Marshall afirma que la evolución de los derechos ciudadanos desde sus orígenes civiles hasta los derechos sociales implica una tensión entre el individualismo capitalista- reflejado hoy más que nunca en la preponderancia del mercado- y los valores igualitarios del sistema político democrático- sustentando en un rol protagónico del Estado-. La ciudadanía se entiende desde esta perspectiva como un principio de igualdad que coexiste (y confronta) con la desigualdad social resultante del juego de las fuerzas del mercado.

Las comunidades deben cuidar y alentar su propia construcción de “ciudadanía”.

Así como estudiar para un examen o entrenar para una carrera ayudan en el resultado buscando, el ejercicio de la ciudadanía mantiene vivo al Ser Ciudadano.

Aquí es donde las reuniones vecinales, las instituciones, un Centro de Estudiantes, los Partidos Políticos y cualquier acción política bien entendida como la discusión de dos o más ciudadanos, debe ejercerse y practicarse.

“Hay pocas cosas más destructoras de la democracia que una ciudadanía pasiva”.

La persona que reniega de su propia cultura y su historia necesitará realizar un largo proceso interno para volver a centrarse en su propia realidad, para unirse a sus pares y entender por qué se le llama “ciudadano”.

Una cosa es tener el marco legal apropiado para ejercer una ciudadanía plena, y otra muy diferente es sentirse ciudadano. Lo uno sin lo otro nos regresa a la era de las cavernas.

La Democracia tiene aún un largo camino y el aspecto más difícil de ese camino radica dentro de cada ser humano.

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Legislatura frustrada

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  • El 14/02/2018

Compartimos con nuestros lectores la siguiente noticia que salió publicada el pasado 3 de febrero en la versión digital del Correo de Andalucía. Podéis ver tanto la imágen de la noticia como la transcripción de la misma a continuación.

 

La sostenibilidad de las pensiones, los costes sociales de los desahucios, el paro juvenil y el abandono escolar, la brecha generacional, salarial y de género.... Tantos temas pendientes de abordar que se quedan día tras día para un "luego ya si eso".

A lo largo de los quinientos sesenta y cuatro días llevamos de la Legislatura surgida de las elecciones generales del 26 de junio de 2016, la tónica dominante ha sido la parálisis política. A pesar de arrastrar los graves problemas económicos, sociales y laborales, fruto de las políticas del PP, que durante los años duros de la crisis afectaron a millones de personas, Rajoy ha decidido seguir con su característica más personal: dejar que los problemas se resuelvan solos, que se pudran, o que se los resuelvan otros.

Convencido de que la coyuntura internacional y las medidas laborales desreguladoras, tomadas durante la legislatura anterior, allanarían el camino a una recuperación macroeconómica -la única que le interesa-, durante estos casi dos años su dedicación fundamental ha estado dirigida a la realización de actuaciones efectistas que desviasen la atención sobre la hedionda ciénaga de la corrupción en la que su partido se hunde cada día un poco más.

La ausencia de proyectos legislativos, la prolongada inacción en la crisis de Cataluña- excepto para complicar la delicada imagen del TC o para hacer el ridículo de la mano del chapucero ministro Zoido-. La sostenibilidad de las pensiones, los costes sociales de los desahucios, el paro juvenil y el abandono escolar, la brecha generacional, salarial y de género "no nos metamos en eso". Tantos temas pendientes de abordar que se quedan día tras día para un "luego ya si eso".

Curiosamente, el mayor triunfo del gobierno de España y del partido que lo sustenta ha venido de la mano y la cerrazón de sus hipotéticos enemigos independentistas. Hipotéticos porque, aparte de la cuestión territorial -cosa no menor- el partido y las coaliciones dominantes más representativas en todo este periodo -ya veremos a partir de estos días- han sido  PDCAT/CD  y JXS/JXCAT, cuya ideología, programas y políticas son coincidentes en un altísimo porcentaje con las del PP y el gobierno de Rajoy. Este "triunfo" no es otro que el de mantener a todo el país con la mirada girada hacia el monotema catalán, mientras nos pasan por delante temas acuciantes que afectan al conjunto de la ciudadanía.

Cierto es que para hacer funcionar la maquinaria de la Administración el gobierno logró el pasado año desatascar la aprobación de los Presupuestos, lo que le permitió seguir adelante con las políticas continuistas de reducción del déficit y de los recortes en políticas sociales, así como mantener la asfixia de las administraciones autonómicas y ayuntamientos. Para ello contó con la inestimable ayuda del partido que prometía regeneración de la cosa pública: Ciudadanos.

Tras el arrollador éxito electoral de Cs en Cataluña y su negativa a prestarle al PPC un diputado para que formen grupo propio en la cámara, Rajoy les llama ahora "oportunistas" y mientras le ve las orejas a Rivera, éste último explota a fondo la senta del oportunismo ideológico; un traje a medida de cada momento y ocasión. Ayer tocó reforzar el anti catalanismo, trufado de esencias españolistas; hoy toca reclamar la prisión permanente revisable, aprovechando la lógica indignación ante determinados delitos. Sin embargo, no les hacen ascos al bolivariano y populista PODEMOS para sacar adelante una reforma de la Ley Electoral, clave en su aspiración de superar al PP en escaños y en alcanzar la Moncloa. Centralidad le llaman a eso.

En este sentido, hay un aspecto que nos resulta curioso, respecto de la valoración que desde las izquierdas hacen del crecimiento de Ciudadanos. Durante años las izquierdas se lamentaban de la hegemonía del PP entre el electorado de derechas, lo que reforzaba su presencia parlamentaria frente a la división del voto de izquierdas, pero como se ha visto en las recientes elecciones catalanas, Ciudadanos ha acrecentado tambien su voto en zonas tradicionales de la izquierda, habitadas mayoritariamente por trabajadores y trabajadoras; algo que ya debería llevarles a una reflexión más rigurosa sobre la responsabilidad que tienen en ello y la necesidad de convencer con programas creíbles y compromisos serios que respondan a sus aspiraciones y esperanzas.

Los partidos políticos de izquierdas dieron un pésimo ejemplo a sus potenciales votantes tras la vuelta de Rajoy al gobierno y, pretendieron justificarlo y conformarnos, con el sorprendente argumento de que gobernarían desde el Parlamento. No fue ni será así. Rajoy les ha demostrado quién tiene la sartén por el mango; por más que se aprueben reprobaciones a ministros y ministras, por más que se alcance la mayoría necesaria para una iniciativa legislativa, los mecanismos legales que protegen la actuación del gobierno no dehan resquicio de duda sobre el fracaso de tan quimérico planteamiento.

La crisis política que acompañó a los partidos, paralelamente a la crisis económica, ha hecho estragos en la izquierda. El PSOE no logra consolidar y fortalecer el apoyo potencial que significó aquel revulsivo que fueron las primarias socialistas. Respetando su actitud de lealtad institucional en asuntos del Estado, ello no debería llevar a Pedro Sánchez a aparecer en segunda fila, sin iniciativa política, sabiendo ademas que su ausencia del hemiciclo le exige reforzar su presencia pública y comunicar propuestas en todos los campos que afectan a la vida diaria de la ciudadanía. El resultado obtenido en Cataluña por el PSC debería alertarle de que, en un futuro muy próximo, para recuperar a los votantes de izquierdas no le bastará con poner en valor aquellas primarias y referenciarse en unas siglas históricas.

En cuanto a la situación de Podemos y sus confluencias, todos ellos nacidos como referente de lo nuevo; que se nutrió de una de las experiencias modernizadoras políticas y sociales más ilusionantes en décadas: el 15M; que alcanzó en su primera participación electoral de las europeas de 2014 un éxito sin parangón, y volvió a deslumbrar en las generales de 2016 por el número de votos y diputados obtenidos, es sin duda sorprendente y lamentable ver cómo ha ido dilapidando gran parte de su capital político.

Aún cuando sigue teniendo una fuerte presencia parlamentaria y, de una u otra manera, gobierna en ayunamientos y en alguna comunidad autónoma, ha sido incapaz de evitar aquellos tic de lo que llamaban "la vieja política" y han terminado embarrancando en las clásicas luchas de poder interno.

Su permanente duda sobre si hacer de la política lo posible o mantenerse en la pureza de lo deseable, junto a los dudosos y siempre inciertos mecanismos de decisión colectiva, les han llevado a cometer errores de bulto. Especialmente dañino para este partido y sus distintas marcas electorales ha sido su calculada indefinición en la crisis catalana, que ha dejado a CatComú-Podem muy por debajo de sus expectativas.

Para colmo, lo que empezó mal -la deseada unidad de la izquierda- lejos de ir a mejor ha empeorado y todo parece indicar que, en el ámbito de las relaciones entre PSOE y PODEMOS, se ha pasado de socios preferentes a socios imposibles.

La tragedia de nuestro país es que en la actualidad no cuenta con ninguna fuerza política con claro liderazgo que ilusione y fortalezca las esperanzas de los ciudadanos y ciudadanas en la resolución de los graves problemas que nos aquejan. La tragedia de la izquierda es que es ésta quien más se empeña en quedar alejada como referente de esas esperanzas, y mucho nos tememos, que en la política nacional es en estos momentos poco decisiva.