Ciudadanía y derechos de ciuadadanía

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  • El 26/02/2018

El siguiente artículo aparece en el Anexo del Plan Director de Innoación Social para el Empleo del programa Sevilla Ciudad con Inteligencia Social y Emocional del Ayuntamiento de Sevilla, al que se puede acceder a través del siguiente enlace (pincha aquí).

Ciudadanía significa el conjunto de derechos y deberes por los cuales el ciudadano, el individuo está sujeto en su relación con la sociedad en la que vive. El término ciudadanía proviene del latín “civitas”, que significa ciudad. Por tanto, ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.

Este concepto de ciudadanía está ligado al Derecho, sobre todo en lo que se refiere a los derechos políticos, sin los cuales el individuo no puede intervenir en los asuntos del Estado, y que permite la participación directa o indirecta del individuo en el gobierno y en la consecuente administración a través del voto directo para elegir o para competir por cargos públicos de forma indirecta. La ciudadanía implica derechos y deberes que deben ser cumplidos por el ciudadano, sabiendo que aquellos serán responsables por la vivencia del individuo en la sociedad.

Uno de los requisitos de la ciudadanía es la nacionalidad, para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos. Pero también existen personas que, a pesar de ser nacionales de un Estado, no tienen los derechos políticos, porque pueden haber sido revocados o denegados, por ejemplo, los presidiarios no tienen derecho a votar, que es un derecho obligatorio para los mayores de 18 años.

Tradicionalmente e históricamente, la mujer, al igual que los niños o los sirvientes, no tenía ningún tipo de ciudadanía. No es hasta el primer cuarto del siglo XX cuando se empiezan a reconocer los derechos de las mujeres en el ámbito político, como el sufragio femenino, y cuando la mujer adquiere una situación de ciudadanía de pleno derecho en la mayoría de países.

La ciudadanía exige al individuo como un habitante de la ciudad, como dice la raíz de la palabra, que cumpla sus deberes, y como un individuo de acción pueda llevar a cabo tareas para su bien y también para el desarrollo de la comunidad en la que vive, ya que los problemas de la ciudadanía deberían ser una preocupación para todos los ciudadanos.

La ciudadanía se ejerce por las personas, los grupos y las instituciones que, a través de la capacitación, es decir, a través del poder que tienen para realizar las tareas sin necesidad de autorización o permiso de alguien, realizan las acciones que causan cambios que conducen a evolucionar y fortalecerse, participando en comunidades, en políticas sociales y activamente en ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) a través del voluntariado, donde se realizan acciones de solidaridad para el bien de la población excluida de las condiciones de ciudadanía. Estas últimas organizaciones complementan la labor del Estado, realizando acciones donde este no consigue llegar.

En este sentido, la noción de ciudadanía incluye a partir del siglo XVIII un conjunto de derechos civiles, a los que se suman progresivamente los derechos políticos en el siglo XIX y los derechos sociales durante el siglo XX, asumiendo las siguientes características:

  • Los derechos civiles, compuesto por los derechos esenciales para la libertad individual, como la libertad de expresión, de pensamiento y la libertad religiosa, el derecho a la propiedad privada y el derecho a la justicia.
  • Los derechos políticos, como derechos colectivos vinculados a la ciudadanía civil y se refieren al derecho a participar en el ejercicio del poder político, como votar, ser representado o participar directamente del sistema.
  • Los derechos sociales, más extensos y flexibles que los anteriores, se definen dentro de un rango que incluye desde el derecho al bienestar y la seguridad económica, hasta el derecho a compartir dentro de la comunidad la herencia social y vivir de acuerdo a criterios estandarizados aceptables para cada sociedad.

Marshall afirma que la evolución de los derechos ciudadanos desde sus orígenes civiles hasta los derechos sociales implica una tensión entre el individualismo capitalista- reflejado hoy más que nunca en la preponderancia del mercado- y los valores igualitarios del sistema político democrático- sustentando en un rol protagónico del Estado-. La ciudadanía se entiende desde esta perspectiva como un principio de igualdad que coexiste (y confronta) con la desigualdad social resultante del juego de las fuerzas del mercado.

Las comunidades deben cuidar y alentar su propia construcción de “ciudadanía”.

Así como estudiar para un examen o entrenar para una carrera ayudan en el resultado buscando, el ejercicio de la ciudadanía mantiene vivo al Ser Ciudadano.

Aquí es donde las reuniones vecinales, las instituciones, un Centro de Estudiantes, los Partidos Políticos y cualquier acción política bien entendida como la discusión de dos o más ciudadanos, debe ejercerse y practicarse.

“Hay pocas cosas más destructoras de la democracia que una ciudadanía pasiva”.

La persona que reniega de su propia cultura y su historia necesitará realizar un largo proceso interno para volver a centrarse en su propia realidad, para unirse a sus pares y entender por qué se le llama “ciudadano”.

Una cosa es tener el marco legal apropiado para ejercer una ciudadanía plena, y otra muy diferente es sentirse ciudadano. Lo uno sin lo otro nos regresa a la era de las cavernas.

La Democracia tiene aún un largo camino y el aspecto más difícil de ese camino radica dentro de cada ser humano.

 

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